El Perú enfrenta grandes retos para asegurar servicios de agua y saneamiento de calidad en un contexto de creciente escasez de agua, cambio climático y riesgos naturales. Con el 83% de la población viviendo en zonas urbanas y más del 50% en áreas con estrés hídrico, es indispensable fortalecer la gestión del abastecimiento del agua para enfrentar la presión sobre las fuentes, eventos extremos como lluvias intensas o sequías y el cambio climático.
Para analizar estas problemáticas y compartir experiencias concretas, el 25 de abril se realizó en Trujillo el Foro “Resiliencia al Cambio Climático y Política Pública de Gestión de Riesgos de Desastres”. El evento reunió a representantes de Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS), Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) y especialistas nacionales e internacionales.
Durante el Foro, se destacó cómo impacta el cambio climático en la gestión del agua en las ciudades en un contexto de creciente demanda y la necesidad de enfoques integrados. Un ejemplo concreto fue el caso de Trujillo, donde la EPS Sedalib ha implementado mejoras operativas en las plantas de tratamiento de aguas residuales mediante la instalación de
aireadores y otras acciones técnicas, demostrando cómo medidas específicas adaptadas al contexto fortalecen la resiliencia y sostenibilidad del servicio. Estas y otras buenas prácticas fueron presentadas por el Dr.-Ing. Ingmar Obermann, director del Área de Ciudades Sostenibles GIZ.
Así también, se expusieron los avances del MVCS en la implementación de la Política Pública de Resiliencia al Cambio Climático, la aplicación de la metodología para la Evaluación de Gestión de Riesgos (EVAR) para evaluar riesgos de desastres en los servicios de agua y saneamiento, y experiencias locales como las de SEDAPAL, SEDAPAR y otras EPS que vienen aplicando medidas para garantizar la continuidad del servicio frente a amenazas naturales.
Este encuentro, junto con las iniciativas de adaptación que vienen desarrollando Sedalib y otras EPS a nivel nacional, cuentan con el apoyo de la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la GIZ, y la Cooperación Económica Suiza – SECO, a través del proyecto PROAGUA. PROAGUA continúa impulsando la implementación de soluciones locales, el intercambio de experiencias y la replicabilidad de buenas prácticas en todo el país, consolidando un enfoque preventivo y colaborativo ante un futuro cada vez más incierto debido al cambio climático.