19 junio 2026. Las empresas prestadoras de servicios de agua potable y saneamiento (EPS) del país enfrentan hoy una presión creciente sobre sus fuentes de agua, mayores riesgos asociados al cambio climático, brechas operativas y el reto de asegurar servicios continuos, seguros y de calidad. Frente a este escenario, el sector requiere avanzar hacia una gestión más preventiva, resiliente y sostenible, que fortalezca las capacidades técnicas e institucionales de las EPS.
En respuesta a estos desafíos, la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la GIZ, y Suiza, a través de su Cooperación Económica, en el marco del proyecto PROAGUA; así como el proyecto ProCircular, cofinanciado por la Unión Europea y la cooperación alemana, vienen promoviendo soluciones orientadas a mejorar la planificación, la operación y la toma de decisiones en las EPS. Entre ellas destacan las buenas prácticas para la seguridad hídrica y el Índice de Economía Circular para EPS, herramientas que permiten aprovechar el conocimiento desarrollado en el sector, optimizar el uso de los recursos y generar condiciones para su réplica a nivel nacional.
Estas soluciones fueron presentadas durante el Foro de Alta Dirección EPS 2026: “El futuroque decides hoy”, realizado los días 18 y 19 de junio en el marco del decimotercer aniversario del Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS). En la primera jornada, Héctor Barreda, consultor de ProCircular, presentó el Índice de Economía Circular para EPS, un instrumento que permitirá analizar el nivel de incorporación de principios de economía circular en las empresas prestadoras, identificar oportunidades de mejora y orientar decisiones para un uso más eficiente del agua, la energía, los materiales y los subproductos generados en la prestación de los servicios. Este Índice, actualmente, se encuentra en proceso de revisión para su futura aprobación. Durante la segunda jornada, Catherine Cardich, asesora técnica de PROAGUA, presentó la ponencia “Buenas prácticas en una EPS para la seguridad hídrica”, en la que expuso soluciones desarrolladas y validadas por EPS del país. Estas prácticas buscan proteger las fuentes de agua, fortalecer la operación de los sistemas, anticipar riesgos climáticos, mejorar los procesos de tratamiento y promover el aprovechamiento sostenible del agua residual y sus subproductos. Entre ellas se encuentran los sistemas de alerta temprana, el modelamiento hidrológico e hidrogeológico, el monitoreo de pozos, las plantas compactas de agua potable, el modelamiento hidráulico, la optimización del pretratamiento, la recuperación de la capacidad de las plantas de tratamiento de agua residual, la certificación de la gestión técnica sostenible y la comercialización de agua residuales y subproductos.
El enfoque presentado propone integrar estas buenas prácticas en la planificación de las EPS, a través de los Planes de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático (PMACC), los Planes Maestros Optimizados (PMO), y el Índice de Circularidad. A su vez, estos instrumentos aportan a la implementación de la Política Nacional Multisectorial de Agua Potable y Saneamiento al 2050, al promover una gestión más sostenible, eficiente y resiliente de los servicios. Como siguiente paso, desde los proyectos se continuará trabajando con el OTASS y las EPS en la priorización de las buenas prácticas con mayor potencial de réplica, y definirán mecanismos de apoyo para su adopción sostenida a nivel nacional.